Viaje al país de los blancos: "Ningún ser humano merece ver tanto dolor"
En 1988 un niño que vivía en una pequeña aldea de Ghana vio por primera vez un avión sobre su cabeza en el que le dijeron que “solo podían viajar personas de piel blanca”. Así que, con 12 años, decidió viajar al país de los blancos, iniciando un periplo de cinco años que le llevó por ocho países africanos y durante el que estuvo a punto de perder la vida en varias ocasiones. Hasta que logró llegar a las Canarias, donde, como era menor de edad, lo mandaron a Barcelona. Así comenzó la historia de Ousman Umar, que acabó fundando la ONG NASCO Feeding Minds con el fin de proporcionar acceso a la información y la educación a los jóvenes de Ghana.
Una sorprendente historia que Ousman contó en un libro y una novela gráfica. Y que ahora llega a los cines en Viaje al país de los blancos, una película dirigida por Dani Sancho y protagonizada por Emma Vilarasau, Victor Sey, Benjamin Kakraba y el propio Ousman Umar. Se estrena en cines este viernes y hemos hablado con Dani y Ousmar en Madrid.
“Ver mi historia en una pantalla de cine es un sueño hecho realidad –nos confiesa Ousmar-. Jamás hubiera imaginado que fuera posible. Mi propósito en la vida es ser portavoz de los compañeros que no llegaron con vida y, sobre todo, trabajar para evitar que otros no sufran lo que yo sufrí. Y creo que, para eso no hay nada mejor que el cine”.
Pero… ¿qué llevó a ese niño a jugarse la vida cruzando África y el océano? “Lo que me sacó de mi tribu fue la curiosidad y la falta de información, que me llevaron a realizar ese viaje que duró cinco terribles años y durante el que más del 97% de mis compañeros perdieron la vida en el camino. Además, creo que ningún ser humano, y menos de 12 años, merece ver tanta maldad, tanto dolor, como el que yo vi durante el camino y que muchos sufrimos en esa travesía”.
"No huía de una guerra ni de una crisis de hambruna"
Desde que conoció a Ousman, hace diez años, Dani Sancho quiso llevar su vida al cine: “Lo que más me llamó la atención fue el motivo por el que decidió viajar. Él no huía de una guerra ni de una crisis de hambruna. Él quería conocer mundo, quería descubrir lo que era el país de los blancos. Quería entender cómo funciona el mundo”.
“Creo que eso es algo que todos tenemos dentro –continúa el director-. Es como una pulsión universal que nos mueve a todos. Y que también ha movido las sociedades a lo largo de los siglos. La historia de Ousman me parecía un punto de partida muy interesante para hablar de lo que es la libertad; y a partir de ahí intentar tocar otros temas, como que nos pensemos que tenemos un derecho adquirido por el simple hecho de haber nacido en un sitio concreto”.
“También me llamaba mucho la atención –añade el director-, que, después de ese viaje terrible que comparte con mucha gente, cuando llegó a Barcelona a Ousman le pasó algo sorprendente, que conoció a Montserrat Roura, que le cambió la vida. Y eso es otro punto interesante de la historia, cómo, a partir de ahí, Ousman acabó transformando todas las cosas malas que había sufrido en cosas buenas”.
“Porque la historia de Ousman –concluye Dani-, también es una historia de superación personal, de resiliencia, de adaptación… Es una persona muy inteligente, muy empática y que sabe leer muy bien a la gente. Pero yo no me quería quedar solo con esa historia de superación, no quería que fuera una historia de triunfalismo porque creo que no estaríamos haciendo justicia a toda la gente que no llega, que pierde la vida en el camino, casi siempre por una cuestión de azar. Ousman supo forjar su propia suerte, pero también hay que tenerla”.
“Mi historia es la historia de la humanidad”
Ousman tuvo la suerte de conocer a Monserrat, que le cambió completamente la vida. “Soy incapaz de saber qué hubiera sido de mi vida sin ella –nos confiesa-. Creo que ella es el mejor ejemplo de que el mundo está lleno de gente bondadosa. Es cierto que hay gente con maldad, pero también hay gente buena y gracias a eso hoy estoy aquí, hablando con vosotros. Creo realmente que hay esperanza en el mundo porque hay personas como Monserrat”.
Hablando de las malas personas preguntamos a Ousman qué opina de los que acusan a los inmigrantes de todos los problemas. “Es curioso porque mi historia, la de miles de personas que se juegan la vida haciendo esa travesía cada día, es la historia de la humanidad. Moverse de un sitio a otro, querer progresar, está impregnado en nuestro ADN”.
Un auténtico éxodo
Estamos acostumbrados a las imágenes de pateras llenas de gente llegando a nuestras costas, pero antes de eso, los migrantes pueden estar viajando en condiciones penosas, a merced de los elementos y de las mafias, durante varios años.
“Si –nos comenta Dani-, antes de las pateras, antes de ser noticia, hay muchísimos subsaharianos que mueren cruzando el desierto del Sáhara para ir al norte de África. Es una ruta peligrosísima, más peligrosa incluso que el mar. Un auténtico agujero negro en donde la gente se pierde. Y en donde las mafias, como le pasó a Ousman, abandonan a la gente en medio del desierto” (Ousman fue uno de los 6 supervivientes de un grupo de 56 personas).
“Y ahí –añade el director-, no hay ningún recuento de víctimas. Es terrible como, detrás de todas estas historias hay travesías que duran muchísimos años. Muchos mueren y otros muchos se quedan colgados en mitad de la nada porque se les acaba el dinero y no pueden avanzar ni retroceder. Hay historias muy duras”.
Con su primer sueldo empezó a ayudar a otra gente
Lo más destacable es que, a pesar de todo lo que había sufrido, con su primer sueldo Ousman ya empezó a mandar dinero a Ghana para ayudar a sus compatriotas. “Yo creo que eso es la felicidad, que realmente el que más tiene es el que menos necesita. Cuando llegué a Barcelona no tenía ni un euro en el bolsillo. Y cuando gané mi primer salario, de casi mil 1.000 €, arreglando bicicletas, me sentía millonario, como si me hubiera tocado la lotería”.
“Y por eso creo que, cuando eres feliz, lo mejor que puedes hacer es compartir esa felicidad –añade-. Gracias a eso pude cumplir mi sueño de ser la voz de mis compañeros de viaje que no pudieron llegar. Pero, sobre todo, mi principal propósito es evitar que otros niños sufran lo que he sufrido. Y creo que la mejor forma de hacerlo es a través de la formación e información. Y darles oportunidades en Ghana”
“Por eso –añade-, en 2012 fundé la ONG NASCO Feeding Minds con el fin de proporcionar acceso a la información y la educación, reduciendo la brecha digital. Y también intento evitar que los jóvenes de Ghana se embarquen en viajes mortales como el que yo mismo realicé. Cuando alimentas el estómago de una persona le ayudas un día, pero si alimentas su mente le estas dando alimento para muchos años. Le estás haciendo libre”.
Hace unos días, Ousman pudo charlar un momento con el papa León XIV, ya que ambos participaron en el Simposio Internacional sobre Migración celebrado en Tenerife. “Conseguir acercarme al Santo Padre es un sentimiento único. Pero también me gustaría destacar que la columna vertebral del mensaje del papa ha sido apostar por derribar muros, por acoger e integrar. Es decir, por acoger a los inmigrantes”
“Que León XIV dijera tan claramente que tenemos que acoger a los inmigrantes -añade Ousman-, para mí fue una dosis de energía e ilusión. Porque la historia de la migración es nuestra historia, es la historia de la humanidad".
Una dosis de energía como la que transmite Viaje al país de los blancos. “Para nosotros –concluye Dani-, era fundamental que el mensaje de la película fuera de esperanza y que transmitiera empatía. Queríamos darle un poco la vuelta al drama migratorio y no regodearnos en la miseria, en el drama. Evidentemente, la historia de Ousman es muy dura, pero también arroja mucha luz. Por eso hemos buscado un equilibrio para que la película pueda remover conciencias, pero que, a la vez, también pudiera removernos emocionalmente”.